Las habilidades blandas y duras siempre han sido factores importantes tanto para la etapa escolar como para la universitaria. No siempre los conocimientos adquiridos gracias a la memoria son los que determinan el éxito en nuestra educación superior y posteriormente en el mundo laboral. En este proceso las habilidades blandas toman un papel mucho más importante gracias a que son estas las que nos ayudan a relacionarnos con nuestros pares.


Las habilidades no cognitivas o socioafectivas, conocidas también como las habilidades blandas o “soft skills”, son aquellas que van más allá del aprendizaje de una materia específica. Son las que sirven “para la vida”: tal y como lo especifica Carol Dweck, investigadora y profesora de psicología de la Universidad de Stanford. Esta fundamental herramienta nos permitirían relacionarnos con nuestro entorno, con las demás personas y con nosotros mismos. Además es sumamente importante para la vida universitaria, ya que es aquí donde los estudiantes desarrollan su red de contactos y amplían sus conocimientos trabajando en equipo en pos de un aprendizaje dinámico.

Por lo mismo, los profesores asumen un rol importante en esta formación ya que son ellos quienes deberán transmitir a sus alumnos la importancia de estas habilidades.  Este tipo de herramienta cognitiva se puede ir forjando y desarrollando con el tiempo, debido a que se adquiere en conjunto con las diversas experiencias de vida. En este contexto es donde los docentes deben dar énfasis a la importancia de la tenacidad y la perseverancia en los alumnos. Estas cualidades serán decisivas para que los estudiantes puedan seguir aprendiendo más de las materias que sean de su interés; sin que se sientan frustrados al momento de recibir malos resultados.

El libro “hipótesis del carácter”, considera que las habilidades no cognitivas, como la confianza y la perseverancia, son más cruciales para alcanzar el éxito que la pura capacidad intelectual. Las habilidades blandas lograrán que nuestros estudiantes puedan enfrentar exitosamente las diferentes situaciones que se les presentarán no solo en la universidad, sino que también en la vida diaria.

Los avances en Chile:

El sistema educativo chileno, lamentablemente, aún le da más importancia a las habilidades cognitivas. Un claro ejemplo es la PSU, la cual solo mide los conocimientos y contenidos aprendidos durante la etapa escolar y no mide las capacidades de los jóvenes para resolver problemáticas que se pueden enfrentar en la etapa universitaria. En otros países, los alumnos tienen que también asistir a una entrevista antes de ser aceptado por la universidad para ver su desenvolvimiento y relacionamiento con otras personas. Es importante que en el sistema educativo sea equitativo las habilidades y no una más importante que otra.

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