Este año que está por terminar se caracterizó por la esperanza de la vacunación, el regreso a las calles y a la “nueva normalidad”. El 2021 se marcó por el anhelado regreso a las aulas y el volver a reunirnos con nuestros seres queridos, trayéndonos de regreso mucho de lo que el virus nos había arrebatado. Sin embargo, eso no significa que haya sido un año sencillo, el 2021 también trajo consigo numerosos retos, pero eso también implicó muchos nuevos aprendizajes.

En el equipo Psicometrix estamos muy agradecidos de seguir en pie y haber podido vivir un nuevo año con ustedes, y como parte de nuestra reflexión de cierre de año, también quisiéramos compartir algunos de los aprendizajes que obtuvimos de este ciclo.

1. La salud mental y emocional es tan importante como la salud física

Los dos años pasados hemos puesto especial foco en el cuidado de nuestra integridad física, hemos desarrollado tecnologías y diferentes instrumentos de medición: nunca hemos tenido más presente cuáles son los parámetros saludables de nuestra temperatura y niveles de oxígeno en sangre y los hemos monitoreado constantemente para verificar que todo se mantenga en orden.

Aunque no demeritamos para nada la importancia del cuidado de la salud física, no nos cansaremos de insistir en que esto debe mantenerse en balance con nuestras dimensiones psicológicas y socio-afectivas, y así como cuidamos nuestro cuerpo, nuestra psique y emociones merecen las mismas atenciones.

La pandemia trajo consigo también una epidemia de padecimientos mentales y la forma en la que podemos asegurar el bienestar integral de la población es de la misma manera en la que se ha combatido la contingencia sanitaria: educando a la población al respecto y aplicando medidas de prevención, instrumentos de medición y diagnóstico, así como tratamientos que permitan atenderlos de forma temprana y precisa.

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2. Nuestra fortaleza está en la adaptabilidad

Este año y el pasado tuvimos que dejar toda interacción presencial y cambiarla por las pantallas, luego, cuando ya nos habíamos acostumbrado a la virtualidad llegaron los esquemas híbridos con un nuevo reto.

Pero estos cambios no lograron frenarnos y solo demostraron una cosa: como sociedad somos mucho más fuertes y adaptables de lo que pensamos. Y la solidaridad de quienes con esfuerzo lograron adaptarse a estos bruscos cambios seguro trajo frutos porque logró aminorar los contagios y evitó que la pandemia tuviera efectos mucho más devastadores.

Este año demostramos que ya sea de manera digital, presencial o híbrida, podemos seguir adelante, seguir aprendiendo y seguir creciendo. La adaptabilidad es una de nuestras más grandes fortalezas.

3. La digitalización llegó para quedarse

Aunque la pandemia pase y podamos volver por completo a la presencialidad, algo tenemos por seguro: el terreno que ha ganado la tecnología digital no va a retraerse. Y es que el confinamiento fungió como catalizador para algo que ya era inminente, la popularización de las tecnologías de la información como medio para optimizar recursos y conectarnos con los otros.

Por supuesto que no queremos volver a una realidad donde nuestro único contacto humano sea a través de pantallas, pero sin duda reconocemos que las tecnologías aplicadas de manera responsable pueden también potenciar la interacción social, y ayudar a conocernos mejor a nosotros mismos y a nuestro entorno. Iniciativas que surgieron durante la pandemia como @noseque.estudiar son un ejemplo de cómo la virtualidad puede acercarnos, intercambiar experiencias y nutrir nuestra percepción.

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4. La crisis nos ayuda a descubrir y cultivar quiénes somos

Durante el confinamiento los fabricantes de guitarras reportaron máximos históricos en sus ventas y, según Forbes, plataformas de cursos en línea como Crehana experimentaron un crecimiento de 300% en sus usuarios. La pandemia nos obligó a hacer algo que no practicábamos lo suficiente: pasar tiempo con nosotros mismos.

Darnos tiempo para reflexionar, conocer quiénes somos y qué nos apasiona es crucial para poder llevar una vida plena, y la pandemia vaya que nos dio tiempo para practicar el autoconocimiento (a veces mucho más tiempo del que hubiéramos querido).

La buena noticia es que, ahora sabiendo lo fácil que es darse una oportunidad para cultivar un viejo hobbie o aprender una nueva habilidad, podemos poner esto en práctica y encontrar ese momento para nosotros, exista o no una pandemia allá afuera.

5. Personas ejerciendo su vocación generan un gran impacto positivo

Algo que nos dejó claro esta crisis sanitaria es que cuando una persona ama y está comprometida con lo que hace, el impacto positivo que tiene en la sociedad es enorme. Queremos aprovechar para agradecer a todos aquéllos, médicos, enfermeros, investigadores, docentes, directivos, padres de familia y profesionales de todas las áreas que pusieron todo de sí durante la pandemia para que pudiéramos salir adelante como sociedad a pesar de todas las adversidades que nos presentó el año pasado.

Ahora, más que nunca, nos motiva y nos llena de orgullo nuestro propósito de ayudar a jóvenes a dedicarse a aquello que aman, porque sabemos que ellos serán los responsables de poner sus habilidades al servicio de la sociedad en el futuro, y que sumarán esfuerzos para que salgamos adelante en tiempos de crisis.


Y a ti ¿Qué te dejó de enseñanza este 2021? Nos encantaría leerte en los comentarios.

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